El martes por la noche me dice el hijo que a otro día no viene a pescar con nosotros, que se va por la mañana a Alcúdia a pasar el día con los amigos y con un par de cañas para entretenerse, quedamos que le llamare para que me diga como esta el mar y si merece la pena subir.
El miércoles por la mañana bajo como siempre al Portixol a comprar el cebo y Maria, de C’an Tià, me dice: ayer vino Eduardo
y se llevo titas, ya me dijo que iba por su cuenta. Le compré las titas para nosotros, guapas, no demasiado grandes ni pequeñas y recién llegadas. Preparo la merienda, nevera y demás achiperres, toca esperar que Hilario termine su jornada de trabajo para hacer nuestra escapada semanal a la que también se unió Javi, aunque el miércoles anterior hicimos un bolazo, no se desanima, seremos tres.
A las tres y media me llama Edu y me dice que el mar esta guapísimo y me recomienda que nos vayamos a la zona donde están ellos, lo que paso con los chavales lo podéis ver en:
Pasamos una tarde-noche entretenida y algo «sufrida», con los chavales sobandonos el morro de aquella manera, pero bueno, hicimos cuatro bromas, cenamos con mortadela de aceitunas y de postre quesada de Santander que trajo Javi.
Al final sacamos dos doradas, una princesa y una kilera, además dos mas que daban la talla ( 30 ctms), que fueron devueltas al mar, una la encontramos poco después en la orilla muerta con lo que también terminó en la nevera.
Las anecdotas y sensaciones de esta jornada de pesca habrá que hacerles un hueco, entre las muchas que llevamos juntos, como el día en que el aprendiz supero a sus maestros.
14/07

Esta fue nuestra «modesta» pescata del miercoles

Vaa.. que os hago una foto.