Última de Julio
El lunes, con un buen mono subido, decidí que era hora de intentar salir a pescar. Todo empezaba mal ese día, la noche antes me percaté que había extraviado la licencia de pesca, no se donde donde la dejé, así que aparte de comprar algo de cebo debía pasar por la conselleria a buscar un duplicado. Por la mañana el coche no quería arrancar, “collons, mal anam” pensé, pero como había quedado con Gabi, un buen amigo, para bajar a Palma juntos fuimos con su coche.
Al llegar a la conselleria le explico al amable funcionario que he perdido la licencia, pero que la tengo renovada de hace un par de meses. Me dice que me hará un duplicado, pero al mirar en el ordenador, no le sale la renovación de hace poco y me dice que tengo la licencia caducada. Imposible le digo, esta renovada seguro. No, no, no el ordenador no se equivoca, me contesta. Si yo no fuese informático, no sé si le daría tanta credibilidad a una maquina que no tiene cerebro y además lo que en su pantalla aparece depende del buen hacer de miles de personas que no se conocen entre sí. Total: mí palabra contra la del ordenador. Como no, el ordenador gana.
Para no parecer un llorica y por los 12 euros que me pedían, decidí renovarla otra vez y pasar de discutir. Aunque ya tengo el justificante de pago con fecha de la renovación anterior, estamos por reclamar. Por cierto, hará cosa de un mes que han cambiado el formato de la licencia, ahora te dan una tarjeta de plástico, como una visa, bastante virguera.

También se equivocaron en el nombre…
Después pasamos a ver a María por Can Tia, que ya nos echaba a faltar, a comprar algunas titas y dejar el cebo preparado para salir por la tarde.
Ya por la tarde, después de dar más vueltas que una noria para poder encontrar un sitio viable donde poder calar las cañas, nos decidimos por el sur, en la reserva. Solo íbamos, Gabi (mi fiel escudero) y Yo (Don Quijote). Calamos dos cañas con tita y intentamos tentar a los mabres pequeños con una caña de mano, no había mas que tres pequeños, y nos cansamos rápido.
Así como estaba el mar, con un tacto aceitoso después de los litros de bronceador que habían echado al agua todos los bañistas, no esperaba ni tan siquiera una picada. Pero una buena picada me sorprendió y como buen Quijote que soy, ví gigantes donde había molinos, esperaba una dorada y en vez de dorada sacamos una palometa blanca, bastante pequeña para lo que indicaba la picada. La sacamos sin muchos problemas y en vista del éxito no tardamos mucho en recoger.
Salida entretenida, en buena compañía y buenas risas, pero en lo referente a la pesca hay que sucumbir ante la evidencia de que, en verano, en Mallorca, la mar no es para algunos de los que más la quieren.
Saludos y buena pesca.

3 Comentarios
Bueno “no cada dia es diumenge” ;), jo mo vaig pasar genial! varem fer molts kilometros, pero a pessar de tot, ja tenc ganes de tornar sortir, haber si en feim un parell mes de sortides, si pot se amb millor resultat!
Venga salut i peixos!
El 01 de Agosto de 2007 a las 17:53 - Link -
Hola Edu y compañia , yo no soy supersticioso , pero cuando la cosa empieza mal……
Me imagino que la palometa pegaria a pez vivo ?, pero estos pescados no tienen la boca pequeña ?, cuando las he visto con la careta , por las playas , parecen torpedos , a la velocidad que nadan y siempre suelen andar por superficie.
Y no te quejes que por lo menos tocasteis escama , que yo hace que no pesco ni se el tiempo.
Un saludo.
Javi.
Biel: es proxim dia anira millor, ja veuras…
Javi: Pues no!, pego a la tita, algo raro, pero no es insual en las palometas blancas.
No me quejo!, al menos salimos a quitarnos el mono. Hay a quien les va peor. Este agosto tenemos que conseguir sacar una dorada.
Saludos
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El 01 de Agosto de 2007 a las 12:07 - Link -