El viernes 7 de septiembre, después de un par de salidas poco productivas, regresé con mi socio Enrique a nuestra playa favorita.
Hincamos los soportes prontito, a las 19:00hrs, aprovechando que no quedaba nadie en el agua. Nos encontramos con un Mestral bastante molesto, que nos fastidiaba nuestros aún inexpertos lances. Mucho viento para unos pies tan largos, pensé. Cuando me disponía a acortarlos, el viento amainó por completo y la mar se fue calmando, quedando una noche muy tranquila. No había ningún pescador a nuestro alrededor; ni siquiera había luna, que asomó a medianoche.
A las 21:00hrs picaron unos mabres nada despreciables, en especial el que sacó mi compañero, que hacía palmo y medio. Al rato, sin notar la picada, saqué una doradita que rozaba los límites. El problema es que usamos plomo corredizo y se tragó el anzuelo por completo, por lo que no valía la pena devolverla.
Después de unas cuantas herreras más, compruebo el hilo y noto que está muy tenso. Compruebo el freno y suelto un poco de hilo, y noto que se sigue tensando, aunque sin notar picotazos. Repito la operación y lo mismo. Empiezo a recoger y Enrique me pide si llevo algo. Le respondo que cuesta recoger algo más de lo normal, pero que no siento tirones. A medida que acerco el plomo me voy convenciendo de que algo llevo, hasta que aparece una bonita dorada de casi medio kilo. No es mucho, lo sé. Pero para un principiante en surfcasting ir subiendo de peso es gratificante.
A la 1:30hrs decidimos marcharnos, y al recoger las cañas me encuentro dos herreras más, una en cada sedal, por lo que me entretuve un buen rato más limpiándolas y y recreándome la vista con las otras capturas.
Gracias, Pere. Pues sí, el miércoles pasado ya sacamos algo más contundente. Ya lo verás ;D
Por cierto que la dorada de palmo y medio que sacó mi socio no está en la foto; se la llevó él.
Que buena pesca!!
¡Quería decir el mabre de palmo y medio!
Enhorabuena. Si sigue así la cosa, más pronto que tarde seguro que sacareis una gran pieza.
Un saludo.