Escakeo a los atunes
Este miércoles en vez de nuestra acostumbrada salida de pesca a la dorada, fuimos a practicar una modalidad de pesca bastante especial, el curricán de altura. No os penséis que nos ha tocado la lotería, yo sigo con mi sueldazo de estudiante, pero nuestro amigo y fanático pescador Jose Villalobos nos invitó a una de sus salidas a los atunes.
Habiendo acabado los exámenes, en mi primer día de vacaciones y con bastante sueño acumulado, nos levantamos a las cinco y media de la mañana, para poder llegar al Club Náutico de Portopetro (Santany) sobre las siete menos algo, donde ya nos esperaban Jose y Terry, un amigo de Jose que también vino. Pasadas las siete pusimos rumbo hacía la pesquera, a buen ritmo, con el bonito barco de Jose, el Escakeo. El mar se movía un poco y Jose auguró un buen día de pesca.

Todo lo que yo había imaginado sobre este tipo de pesca, quedó totalmente derrumbado en una hora. Yo esperaba una pesca tranquila, donde la velocidad para el curricán incite a relajarse y a pescar calmadamente. Nada más lejos de la realidad, solo el simple hecho de mantener el equilibrio en barco y el trajín de cañas, hilos y tangones, hacen de esta modalidad de pesca la más dura de las que he podido practicar. Además la experiencia de estar en alta mar, me produjo un buen mareo, que no se me fue en todo el día.
Colocamos 6 cañas, algunas con rapalas, otras con pulpitos de colores. La linea de dos de las cañas se levanta unos 3 metros sobre el barco gracias a unos tangones, que son unas cañas largas con una guía para poder subir y bajar la linea, trabada en una pinza, que al enganchar el pez se destraba. Un montaje realmente laborioso, si consideramos el reducido y bamboleante espacio que nos proporciona un barco.
Una vez todo montado y en su sitio, la primera picada no se hizo esperar, la carraca de uno de los carrete empezó a sonar, como no nos había costado nada poner los cebos de las otras cañas en su sitio, tener que sacarlos para poder pelear la pieza a gusto, me resultó exasperante. La peleó el patrón y conseguimos izar a bordo una albacora de unos 4 o 5 kilos, alucinante. La fuerza de esos peces me asombró muchísimo.
La sonda indicaba que nos encontrábamos sobre un buen banco y sin tiempo de saborear la captura empezó, otra vez, el trajín de poner los señuelos en el agua. Yo en lucha constante con mi mareo, intentaba ayudar lo más que podía.
Las picadas se sucedieron a intervalos de una hora aproximadamente durante toda la mañana. La segunda picada fue en el tangón de babor, fue espectacular, el carrete soltaba hilo a raudales y la caña se doblaba mientras la adrenalina se apoderaba de nosotros. Ver el lomo platear de una albacora grande aproximándose al barco, es difícil de describir. Jose no volvió a fallar con el gancho y izamos la más grande de todas las albacoras que sacamos, debe pesar unos 20 kilos y nos cuesta meterla en la gran nevera.
Cada vez Mallorca quedaba más lejos y Cabrera se veía muy cerca, para retomar cerca de la una la ruta de vuelta. Dos picadas más y conseguimos sacar dos albacoras, parejas a la primera que sacamos. Yo, aunque tenía ganas, no me veía con coraje de batallar ninguna, y entre Jose, Terry y Andrés, fueron turnándose.
Conseguí sacar un poco de coraje y me dije a mí mismo, que si había alguna picada más, haría un esfuerzo por pelear una albacora yo también.
La picada no se hizo esperar mucho y me dejaron la caña, cual fue mí sorpresa, al ver que el pez saltaba y no era una albacora, si no un dorado hermoso, que me sacaba hilo y hacía conmigo lo que quería. Seguí las indicaciones de Jose y tras una gran pelea, en la que tuve que acercarlo hasta tres veces, el color dorado del pez pasó de estar destelleando bajo el barco a hacerlo sobre el barco. Bien!, grité bien alto. Que hermoso pez, un macho de los que entran a desovar, me informó Jose, que con su barco, todavía no había sacado ninguno grande. Que gran honor para mí. Si es que vaya donde vaya siempre tengo que ser especial, me recuerda mi padre.
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Poco rato después, otra albacora grande, que sin tanta pelea como la primera grande, conseguimos subir. Una picada que no clavó y ya desmontamos todo y pusimos rumbo a Portopetro. Es una pesca dura, y mucho más si cuentas el trabajo que te espera al volver, para dejar a punto el barco, limpiarlo todo, etc.
En definitiva, una muy buena salida de pesca, una gran iniciación en la pesca de altura y un magnífico comienzo de las vacaciones. A pedir de boca.
Agradecerle de todo corazón esta oportunidad a Jose, que espero siga encadenando salidas como esta, durante la temporada. A él va dedicada esta entrada.
Gracias por leer hasta aquí, buena pesca.
16/07




5 Comentarios
Eduardo , Eduardo…… , eres como “la San Miguel” , donde vas triunfas , ja,ja,ja.
Me alegro que lo pasarais bien (quitando el mal cuerpo que se te pone con mala mar).
Y lo de “despues” limpiar , adecentar , recojer etc,etc, tambien lo conozco, nosotros salimos de palma , tenemos la barca en campanet, y la tiramos en Pollensa, imaginate , tenemos mas de tramites que de pesca , “pero el vicio es el vicio”.
Un abrazo , y haber si nos vemos pronto, espero que no te hayan quedado “asuntos pendientes” para las vacaciones.
Javi
San Edu me vais a tener que llamar, jajaja.
De los asuntos pendientes yo también lo espero, que estoy en ascuas.
Eso eso a ver si nos vemos pronto! Y entre cañas!!
Un abrazo.
El 02 de Julio de 2007 a las 7:42 - Link -
Buenos diás Edu y Andrés!
Edu, se nota que has acabado los exámenes y has podido elaborar una buen crónica de la jornada del miércoles. Lo acabo de leer y me da fuerzas para afrontar un duro lunes de trabajo. Quien estuviera por aquellos mares ahora…
Estoy contento que pese a mareos impertinentes haya sido una jornada inolvidable y no dudes que no será la última.
Un abrazo para los dos y buena pesca
Hola jose!, espero pronto puedas escaparte del trabajo y salir a pescar. Que te sea leve la espera.
Un abrazo y buena pesca.
Edu y Andres, ya sabeis que los cazadores y los pescadores, tienen fama de embusteros,¡sienpre se les escapan,las piezas mayores.
De vosotros no lo dudo de que hallais pescado todo eso por que hay estan las fotos que lo de muestran.
Yo el año pasado cogi, 200 kilos de bonitos de los que llamamos aqui en Suances, CANTABRIA:”monucos” que son de 4 o 5 kilos.
salimos con el barco a 30 millas. y ya sabeis como se reparte la pesca.
A mi ese dia me tocó 50 kilos o sea aproximadamente 10 “MONUCOS”
El 28 de Junio de 2007 a las 20:02 - Link -