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Pescando en Mallorca
4 doradas en una caña
por , el 30 de abril de 2007
7 Comentarios | Doradas, General | twitter twitter

Como bien cuenta mi padre el miércoles no fue un día común, os contaré como lo viví yo.

Después de un largo día de clases, me dirigí hacia donde estaban pescando. Reconozco que estaba un poco ansioso, era la primera salida a las doradas para mí y tenía ganas de playa. Llegué temprano, todavía no habían calado siquiera la primera caña, pude disfrutar de ese maravilloso momento de quitarme los calcetines y contemplar como mis pies blancos se liberaban al tocar la arena por primera vez en el año.


Empecé por animar un poco a aquellos dos, el cebo parecía ser mediocre, y por eso estaban, un poco, a verlas venir. No sé si fue una alucinación mía, pero miraba el mar y me daba buenas vibraciones, aunque no esperaba un día como el que luego surgió.

Calamos la primera caña, lejos, muy lejos de donde estaba el campamento con los trastos, ¿porqué?, fue allí donde salió la primera la semana anterior y no parecía ser mal sitio. Volvimos tranquilamente y empezamos a preparar para calar la segunda. Alguna broma para animar, simulando que había picado algo. Hasta que empezó a correr la adrenalina.

La única caña que teníamos puesta, señaló un picada preciosa, bajando la caña varias veces consecutivas de manera exagerada, fui el primero que me percaté, y aunque Hilario estaba a mí lado, ya no está para competir conmigo a ver quién llega primero. Sin preguntar, simplemente corrí hacia la caña, larga carrera, pues estaba bien lejos. Al llegar comprobé que estaba sacando hilo, apreté un poco el freno, fui regulando hasta el punto que pudiera sacar hilo si tirase demasiado fuerte, y recogí tranquilo pausadamente, recuperando el aliento. Como si de un grupo de rescate se tratase llegaron Andrés y Hilario con el gambanero.

Por ser la primera del año la traté con suavidad, con miedo a perderla y intentando recordar todo lo que ya casi se me había olvidado. Pelea intensa de la dorada en los metros finales, pero mi padre como buen torero, la coló a la primera estocada. Volvimos a calar esa caña en el mismo sitio, y empezamos con la segunda. Calando la segunda, no le quito ojo a la primera, que sin todavía tener la segunda en el agua, veo otra picada, pero más deslucida, sin tirón alguno, destensando la caña hasta dejarla recta. Hilario, te toca!. Le dije, pero estaba liado con el aparejo, y me dijo: ve tú. Hasta insistí dos veces, pero regalos así hay que aceptarlos.

Otra carrera, esta incluso más larga, y al llegar el hilo en los pies, tenso el hilo y voy recogiendo, un pequeño amago de tirón, pero venía suave. Raro. Parecía que no trajese más que el plomo. Al llegar Hilario al verme (la segunda ya estaba calada al fín), me comentó que con la de la semana pasada le pasó algo parecido, cito: como un corderito vino!. Aún así estaba preocupado. Al poco ví la dorada en la ola, sin tirar, viniendo hacía la orilla, como Hilario no se podía mojar para ir a por ella con el gambanero (estaba con las deportivas puestas), le cedí la caña y me tiré a por ella. Nervioso me costó meterla, pero a la tercera o cuarta estocada lo conseguí. Bien ya teníamos dos, alegría.

Volvimos a calar esa caña en el mismo sitio, y esta vez nos dió tiempo a meter una tercera caña. Mientras los mendas, estaban planeando meter una con mabre vivo (habíamos visto lubina), yo me preocupaba por cambiarme los pantalones, que estaba bien mojado por las prisas de sacar la segunda. Y madre del amor hermoso!, justo en el momento que me quité los pantalones y me quedé en calzoncillos, otra vez la de más lejos señalo una picada. Pero no una picada cualquiera, una señora picada. Aquellos en la parra y yo venga a correr hasta la caña, ¡¡en calzoncillos esta vez!!. Una gran pelea, de las mejores que recuerdo, pero ya era la tercera esa tarde y no me tembló el pulso. Cuando quisieron llegar los otros dos, ya la tenía a punto de gambanero.

La cuarta dorada, fui casi instantánea, no habían pasado ni cinco minutos desde la anterior, y la cuarta estaba fuera, otra vez en la misma caña!, esta sin mucho a comentar.

Se puso el sol, y pensamos que la dorada ya no comería más, preparamos la merienda sentados en la arena, preguntadonos que tenía aquel lugar en donde habián salido las 4 que no tuviera la caña de al lado. Acabando la merienda/cena, percibimos una picada en la tercera caña que habíamos puesto, pero las horas que eran ya, pensamos que era un mabre grande o algo así. Con la nevera como la teníamos, podíamos permitirnos el lujo de dar la posibilidad a un mabre de escapar. Cuando acabamos de recoger los chismes de la merienda, sacamos esa caña, pero el mabre se convirtió en dorada, y además en la más grande de todas!. Increíble.

Un día de esos para recordar, y cosas del mar, que siempre consigue sorprenderme. No os penséis que todos los dias pescamos así, encontramos un día excepcional, en el mejor sitio posible. Muchísima suerte. Pero como comprenderéis, el sitio donde colocamos esa caña no se puede contar, nunca.

Gracias por leerlo todo.

Buena Pesca.

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7 Comentarios | Doradas, General | twitter twitter

Comentarios

espero que sigais con la racha, y tengais una buena tenporada ya que por lo que veo no a podido comenzar mejor.Saludos

hace 13 años por mino-peix

Si!, increíble mayo, no recuerdo un mayo mejor.

Aunque en verano suele bajar el ritmo, por cierto mino-peix, ¿de donde eres?.

hace 13 años por Edu

Soy de Santanyí amigo de un conocido de tu padre que estamos en el foro de asindegrande el conocido es anfos

hace 13 años por mino-peix

son muy buenas

hace 12 años por juan

es muy pequeña

hace 11 años por Anónimo

las que yo cojo son el doble

hace 11 años por Anónimo

anonimo pues ya sabes el movimiento se demuestra andando,y ya tardas en mandar fotos,

hace 11 años por didako

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